Escuela segura, responsabilidad de todos


La escuela debe ser el espacio más seguro para la infancia y adolescencia, después del hogar; es allí donde los niños, niñas y adolescentes crecen y se desarrollan física, emocional y socialmente.

Para ofrecer tranquilidad a los padres es necesario reforzar la seguridad y la cultura de prevención, propiciando una integración del personal directivo, docentes, alumnos, madres y padres.

Es necesario establecer una política de bienestar para que las escuelas sigan siendo espacios confiables y propicios para la formación integral de los alumnos. Debemos estar preparados ante las posibles eventualidades que pueden atentar contra esta seguridad en búsqueda de comprender, prevenir y superar las emergencias derivadas de las situaciones de riesgo, como los rumores de hechos de violencia en el entorno escolar o desastres naturales que atenten contra los alumnos.

Para manejar correctamente potenciales situaciones de crisis en la escuela, a continuación, presentamos algunas recomendaciones contempladas en el Manual de Seguridad Escolar elaborado en el Programa Escuela Segura, del Gobierno Federal de México.

1. Elaborar un diagnóstico de los riesgos en la escuela: Al inicio del ciclo escolar, en el marco de distintos programas, cada escuela realiza una autoevaluación de los problemas y peligros que enfrenta. Se recomienda fortalecer este diagnóstico con la elaboración de un mapa de riesgos de la escuela y su entorno.

  • Definir las estrategias para el manejo de las crisis de seguridad:
  • Establecer redes de comunicación: habilitar grupos de padres que transmitan rápidamente la información a manera de pirámide.
  • Organizar brigadas de seguridad en cada salón de clases, integradas por alumnos y coordinadas por un docente.
  • Realizar constantemente simulacros que prevean rutas de escape ante posibles terremotos, inundaciones o cualquier desastre natural.
  • Revisar y fortalecer las políticas y los reglamentos de seguridad.
  • Fortalecer los controles para impedir el acceso de armas, drogas y otros objetos peligrosos.
  • Involucrar a la comunidad en la supervisión y vigilancia exterior.
  • Elaborar un directorio de contactos clave: autoridades y miembros de la comunidad que pueden prestar ayuda y mantener informada a la escuela.
  • Identificar y señalar zonas seguras y zonas de riesgo.
  • Documentar situaciones de riesgo para fines de evaluación y perfeccionamiento de estrategias y mecanismos de intervención de la comunidad escolar.

2. Capacitar a la comunidad escolar para el manejo de las crisis: Es necesario que el personal aprenda a manejar las emociones para mantener la calma en situaciones de altos niveles de tensión. Hay que planificar jornadas informativas, campañas y simulacros que, junto con la entrega de folletos y la elaboración de carteles, contribuyan a la capacitación de la comunidad en el manejo de las emergencias y crisis.

3. Aplicar las estrategias antes y durante las crisis: Es indispensable que todos los maestros, el personal, los directivos, padres y vecinos sepan qué hacer para tomar el control de la situación en su campo de influencia.

4. Atender las consecuencias de la crisis (postcrisis): El manejo de la postcrisis implica hacer un recuento de las consecuencias físicas, emocionales y materiales.

5. Convertir la crisis en una experiencia de aprendizaje: La principal función de la escuela es educativa, por ello una parte fundamental del manejo de estas situaciones es hacer actividades para valorar lo positivo de la experiencia, fortalecer los valores involucrados y las competencias desarrolladas en el procesos.

6.Establecer una bitácora del manejo de la crisis para evaluar el proceso y los resultados. Para cerrar el ciclo de la emergencia, se recomienda elaborar una bitácora de los acontecimientos en la que se registre: cuál fue la crisis, cómo se manejó, qué hicimos bien, qué nos faltó, qué resultados obtuvimos, cómo podemos mejorar.

En la búsqueda de la seguridad escolar es necesario proteger a cada persona, en particular, y al grupo, en general. Eso implica crear condiciones que logren la seguridad de todos y, frente a situaciones críticas, privilegiar el interés colectivo sobre el individual, sin descuidar el bienestar de cada persona. Para aplicar ese criterio, hay que desplegar medidas de protección solidaria, no violenta, orientadas por el respeto a los derechos humanos, en las que se articulen respuestas de autocuidado y protección personal con acciones.

Alternativa para asegurar los estudiantes en las escuelas

En Seguros SURA estamos conscientes de que una de las etapas más importantes del desarrollo humano se vive en el colegio, una etapa en la que el entusiasmo y la ingenuidad de nuestros hijos los expone a riesgos no calculados. Por esta razón hemos diseñado un Plan Escolar dentro de las pólizas de seguros de accidentes personales, para proteger a los estudiantes en caso de sufrir accidentes, respaldando así el patrimonio del alumno afectado.

La cobertura, que tiene vigencia durante un año completo, las 24 horas del día, es un seguro colectivo que es contratado por el colegio. Este servicio incrementa el valor de las acciones de responsabilidad social de los centros educativos. Éste puede ser contratado de manera integral, que cubra a todos los estudiantes, o bien puede sugerirse como una opción alternativa que esté sujeta a la decisión de los padres.